jueves, 20 de enero de 2011

A la ciudad que amo.



Enamorada de ti
llegué a tu puerto.
Mis nostalgias montevideanas
me devolvieron después,
a mis natales orillas.

Pasaron los años y enamorada aún,
obstinadamente volví
Trepé a tus buses, enfrenté tus avatares.
Admiré el paisaje ciudadano inolvidable.
Tus calles y avenidas las caminé incansablemente
Tus tentadoras luces me llenaron de encanto.
Disfruté tu aroma y tu sabor a tango
Tus estrellas que guiaron mis pasos,
iluminaron el encuentro con la felicidad.
Al igual trajeron dolor y desencanto.

Enamorada de ti prosigo,
como si allí hubiera nacido .
Me has devuelto tantas veces a otros sitios y caminos,
que por fin entiendo, no haberte merecido.
Andando en la lejanía te evoco eternamente,
pero ya no serás mía.
En recuerdos fulgurantes y frondosos,
serás siempre esa eterna melancolía.
A veces me pregunto si brillas todavía...
O solo te piensa mi mente, obstinada e imaginativa …

                                                      Gladys Goldszteyn.

2 comentarios:

Dany Najnsztejn dijo...

IMPOSIBLE NO ENAMORARSE DE BUENOS AIRES. GRACIAS POR TUS VERSOS.

G.G.Y.G dijo...

¡Gracias a la vida por haber disfrutado de vivir en esa ciudad!
Como vos decìs Dany, ¡imposible no enamorarse de ella! Gracias a vos por visitarme.